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¿Qué hace mi jefe todo el día? ¿Y mis empleados? Ilker Aksoy y Gerd Kullik han hecho la prueba.

En las instalaciones de la planta de ThyssenKrupp Steel Europe en Duisburgo-Schwelgern hace un frío invernal. El conductor de locomotoras Ilker Aksoy y Gerd Kullik, su coordinador de equipo en el departamento de Logística, están juntos en la cabina del maquinista de un tren de 88 metros de largo. Como cada día, este tren transporta 780 toneladas de hierro bruto líquido a la planta de acero de Beeckerwerth para su procesamiento. Sin embargo, el que Aksoy y Kullik manejen juntos el tren sí que es algo inusual.

Gerd Kullik acompaña al maquinista durante su turno. “Me he levantado a la tres y media de la madrugada para llegar puntual a las seis, que es cuando comienza el turno del Sr. Aksoy, y la verdad es que no estoy acostumbrado”, reconoce Kullik sonriendo. Hace unos meses fue Aksoy quien acompañó a su jefe durante todo un día a las reuniones, conferencias y citas desde las ocho hasta casi las cuatro. “Fue un día muy largo, lleno a más no poder, para eso hace falta constancia y concentración”, dice el maquinista de Duisburgo.

La idea surgió en un taller sobre la filosofía corporativa: los empleados descubren —por supuesto, de forma voluntaria— cómo es el trabajo cotidiano de un directivo. Y el jefe, por su parte, acompaña a sus empleados sobre el terreno. El objetivo es generar transparencia y una mayor comprensión, y superar barreras psicológicas.

“Me apunté a la acción de forma espontánea”, cuenta Ilker Aksoy. Le interesaba saber qué es lo que hace en realidad su jefe. “Pasar el día con el Sr. Kullik me ha aportado mucho. Me ha impresionado enormemente el ajustado programa diario: reuniones, mirar mensajes, llamadas, citas, emails sin parar, comunicarse con los empleados y con el jefe... Cada dos por tres hay que tomar decisiones o prepararlas, o sea, conocer el terreno a fondo Por ejemplo, ese día se aprobó un nuevo concepto para los días sobre seguridad en el ámbito ferroviario y se seleccionaron una serie de guantes resistentes a la humedad y al frío para someterlos a una prueba. Aksoy fue testigo de cómo Kullik dirige de forma responsable a 600 empleados: “También he aprendido que su puerta está siempre abierta, lo cual me hace sentir bien”. Pasar el día en la locomotora con Aksoy también le ha aportado mucho, dice por su parte Gerd Kullik. “He vivido de primera mano lo que supone trabajar durante horas expuesto a las inclemencias meteorológicas, la mayor parte del tiempo solo. Ahora sé desde una nueva perspectiva que el trabajo de los maquinistas es complejo y no está exento de peligros”.

Así se acoplan correctamente los vagones: Ilker Aksoy le muestra a su jefe el trabajo de precisión.

“Solo podemos recomendar de corazón que hagan lo mismo”

Ilker aksoy (33), maquinista Gerd kullik (49), coordinador de equipo

El superior habla lleno de respeto acerca de sus empleados. “Estos hombres y mujeres asumen una gran responsabilidad, no solo porque transportan de forma segura, completa y puntual una mercancía valiosa de A a B, sino también respecto a su salud y la de otras personas. Al vivirlo directamente, me ha quedado claro el esfuerzo físico que supone un turno así y que es imprescindible contar con buena ropa de protección. Esperamos que con nuestra ofensiva respecto a la ropa de protección personal consigamos satisfacer las exigencias del ámbito ferroviario. Ahora siento un respeto aún mayor por el trabajo de nuestros empleados”.