El horno 2 en marcha

Tres meses duraron los trabajos de modernización del alto horno 2 de Duisburgo Schwelgern: un proyecto monumental para todos los involucrados. Desde mediados de octubre vuelve a estar operativo

Una vista del sistema de enfriamiento del alto horno, aún no montado del todo

Una maraña casi impenetrable de andamios serpentea por el interior y el exterior del alto horno más grande de Europa, el alto horno 2 de Duisburgo-Schwelgern. Día y noche, las 24 horas, se realizan trabajos de fresado, martilleado, albañilería, taladrado y soldadura. Durante tres meses, el alto horno parece un nido de hormigas: más de 1.100 empleados de 100 empresas asociadas alemanas y extranjeras trabajan diariamente en la enorme obra de construcción. Un equipo directivo formado por 30 personas coordina minuciosamente en innumerables reuniones la renovación, cuyo costo asciende a 200 millones de euros. 300 trabajadores del área de altos hornos de Schwelgern se encargan de que los trabajos del monumental proyecto se realicen sin contratiempos. El 18 de octubre, en su urbanización de contenedores de 10.000 m2 construida especialmente para ellos, los encargados del horno respiran aliviados: el mayor alto horno de Europa, finalmente, vuelve a funcionar.

El equipo del alto horno tiene muchas horas de trabajo tras de sí. “Las obras incluyeron la renovación de toda la unidad central y reparaciones importantes en las unidades auxiliares”, explica el jefe de obras Klaus Petig. “Además, se optimizó el sistema de enfriamiento del horno, se renovó la nave de fundición y se repararon los recuperadores de calor, el sistema de limpieza de gas, el granulador de escoria y la turbina de expansión”. Paralelamente, Steel Europe modernizó la vecina instalación de colada continua 1 de Duisburgo-­Beeckerwerth. “Lógicamente, estos trabajos sólo pueden llevarse a cabo mientras el alto horno está apagado”, dice Petig. Aquí se cambió la máquina de fundición y se invirtió, entre otras cosas, en una nueva torreta giratoria de cuchara, así como en artesas con sus correspondientes carros.

“La renovación es una inversión en el futuro y una buena señal para la planta de Duisburgo y sus empleados”

HERBERT EICHELKRAUT, Director de producción

“La renovación no sólo asegura la futura sostenibilidad de la sede de Duisburgo, sino que también aumenta la eficiencia de nuestras instalaciones y la calidad de nuestra cartera de productos”, señaló el director de producción Herbert Eichelkraut. Estas medidas de modernización no son inusuales. “Después del largo tiempo de servicio de ambas instalaciones, era absolutamente necesario renovarlas”. La instalación de colada continua comenzó a operar en 1985 y el alto horno 2 se encendió por primera vez en 1993.

La renovación en 2014 es una clara respuesta al aumento de la competencia y una clara apuesta por Alemania como sede industrial. “Es una inversión en el futuro y una buena señal para la planta de Duisburgo y nuestros empleados”, asegura Eichel­kraut.