"Los peces dejarían de llegar a la costa"

Bernhard Osburg, el Portavoz de la Junta Directiva de thyssenkrupp Steel, nos habla sobre la estrategia del acero, basada en el acero verde. Sobre lo que ya es técnicamente viable, lo que pronto lo será y dónde residen los mayores retos.

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Felicia Mutterer: Están escuchando el audiograma de thyssenkrupp. Gracias por acompañarnos una vez más. Llegamos con esta a la décima edición en la que nos ocuparemos del tema del "Acero Verde". thyssenkrupp se ha fijado un gran objetivo: Para 2050 tiene previsto alcanzar la neutralidad climática en la producción del acero. Se trata de una misión tan ambiciosa como importante para todos los integrantes de thyssenkrupp y, como es natural, sobre todo para el CEO de la división del acero, Bernhard Osburg. Él es nuestro invitado en la edición de hoy. Me alegro de poder contar con su presencia. ¡Hola y bienvenido!

Bernhard Osburg: ¡Hola! ¡Encantado!

Felicia Mutterer: Sr. Osburg, crisis del coronavirus, enorme caída en el mercado del acero, jornada reducida. ¿Cómo está llevando ser CEO de la división del acero de thyssenkrupp en estos momentos?

Bernhard Osburg: Usted ha mencionado un par de cuestiones clave que en este momento afectan enormemente a nuestro trabajo diario. Afortunadamente, y gracias a Dios, hemos logrado tomar las medidas idóneas para la salud de los empleados. Vamos por buen camino. Pero viendo nuestras cifras, sabemos que la crisis nos ha sometido a una inmensa presión. Ahora bien, teniendo presente la transformación que usted acaba de mencionar -rumbo hacia la neutralidad climática-, sin duda también nos depara enormes oportunidades. También sabemos que tenemos una estrategia. La hemos aprobado recientemente, justo antes del coronavirus, en marzo. Y además la damos por buena, por viable y que sigue siendo acertada. Ahora bien, sabemos que debemos seguir trabajando al respecto porque después del coronavirus, el mundo será probablemente distinto a cómo era antes. En este sentido y volviendo a su pregunta: Desde luego que está siendo un tanto agotador. Pero lo estoy haciendo con mucho gusto. Se trata de un gran cometido que supone un verdadero desafío. Pero me alegro de poder contribuir.

Felicia Mutterer: Con casi 20 millones de toneladas de CO2 al año, thyssenkrupp Steel figura entre los mayores emisores de CO2 de Alemania. ¿La empresa quiere y está en condiciones de detener esto?

Bernhard Osburg: Es lo que queremos. Lo podemos decir abiertamente. Ya lo estamos haciendo y esa es también la idea del nuevo pacto verde ("New Green Deal") en Europa, porque de este modo podemos contribuir enormemente a combatir el cambio climático. Producimos no solo 11 millones de toneladas de acero en el transcurso de un año normal, sino que como usted muy bien ha dicho, por desgracia también generamos con ellos unos 20 millones de toneladas de CO2. Y, precisamente en un land industrial como lo es Renania del Norte-Westfalia, figuramos entre los primeros. Así pues, somos parte del problema, una parte importante del problema. Ahora bien: evidentemente también somos clave en la solución. Por lo que creo que podemos inferir grandes oportunidades. Porque ya existe la tecnología con la que cambiar nuestros procesos a fin de poder continuar con una explotación prácticamente neutra en términos de CO2. La cuestión en estos momentos es más bien otra: ¿cómo es posible la viabilidad financiera de todo esto, su implementación? Además: ¿contamos con los recursos necesarios? En términos tanto de inversión como de las materias primas que hacen falta para cambiar el proceso. Si esto se puede lograr para Alemania y Europa en algún lugar, seguramente sea aquí.

Felicia Mutterer: Señor Osburg, ¿cómo quiere conseguirlo? ¿Cómo se perfila su estrategia? Al fin y al cabo, usted es el CEO, algo tendrá en mente. O en papel.

Bernhard Osburg: Tengo algo en mente y afortunadamente también tenemos algo sobre papel. Y también tenemos algo más que papel, de hecho ya hemos comenzado. Hace uno, dos años que pusimos en servicio una enorme planta piloto en relación con el tema Carbon2Chem. Y en noviembre del año pasado también hemos sido los primeros del mundo -al menos según la información de que disponemos- en llevar a la práctica inyectar hidrógeno en el alto horno en lugar de coque, carbón y carbón pulverizado. Hace mucho tiempo que emprendimos este camino. 
Pero concretamente: ¿cómo se perfila la estrategia? Creo que lo importante es entender que tenemos por delante un viaje escalonado. Estamos hablando de un horizonte que llega hasta el año 2050. Nos alineamos con los objetivos climáticos del Acuerdo de París y para 2050 queremos poder tener una producción neutra. En realidad, el primer paso de este viaje ya se ha dado. Ya que el tema relativo a separar gases subproductos y hacer productos químicos a partir de ellos, que la industria química convierta después en productos transformados, es algo que ya se está haciendo en el emplazamiento. Por ahora dentro de unos límites manejables, si bien hemos aprendido mucho sobre cómo proceder a su escalado y sobre cómo puede seguir desarrollándose esta técnica. Los pasos importantes que ahora se sucederán: Primero vamos a seguir adecuando uno de nuestros altos hornos para que funcione con menos carbón y más hidrógeno en el proceso. De manera que en el año 2022 –¡ya no queda tan lejos!– podamos ofrecer al mercado los primeros tonelajes significativos de acero producidos sin CO2. Pero lo que de verdad va a cambiar las reglas del juego, seamos totalmente sinceros, va a ser el hecho de que consigamos sustituir uno de los productos principales que usamos, concretamente el carbón a partir del cual fabricamos coque. La idea fundamental es sustituir por completo el uso de dicho carbón. Así pues, sustituir totalmente de nuestros procesos los agentes reductores y combustibles fósiles cambiándolos por hidrógeno. Esa es en realidad la esencia de esta estrategia: Sustituir el proceso del alto horno a través de una planta de reducción directa. De este modo se expulsa puro vapor de agua en lugar de CO y CO2 como gases resultantes del proceso. Y de este modo hemos logrado lo que perseguimos, es decir, una producción verde de acero.

Felicia Mutterer: Desde luego que lo del hidrógeno suena totalmente verde. ¿Pero la producción de acero puede realmente llegar a ser verde? ¿O únicamente llegará a ser menos gris en el mejor de los casos?

Bernhard Osburg: Con respecto a la primera pregunta, ¿puede llegar a ser verde la producción de acero? Sí. Sí puede. Pero también es cierto, como usted ha dicho, que eso depende de que también se disponga de hidrógeno verde en medida suficiente. Para aclarar quizás un poco lo de los colores: "Hidrógeno verde" es hidrógeno obtenido con el proceso de electrólisis, es decir, la separación de agua en oxígeno e hidrógeno - Y además usando electricidad procedente de fuentes renovables, a partir de energía solar o eólica. 
Estamos totalmente de acuerdo en que a día de hoy no disponemos en Alemania de los recursos necesarios para hacer frente a los requerimientos que aquí tenemos al respecto y que son de dimensiones realmente colosales. Pero también sabemos que se ha marcado el rumbo en la política para que esto cambie en Europa y también en Alemania. Por lo tanto estamos muy convencidos de que en los 30 años que tenemos por delante se logrará poner a disposición el producto hidrógeno -además en formato verde- en medida suficiente como para garantizar el éxito del proceso. 
No tenemos por qué esperar hasta entonces. Así pues: Las tecnologías que queremos utilizar al respecto y que ya hemos desarrollado a un grado muy importante de madurez están diseñadas -supongamos que el próximo año empezamos a trabajar aquí con una planta de reducción directa- para poder también funcionar en los primeros años únicamente con gas natural. Y entonces nos encontramos en el ámbito del "hidrógeno gris", ya que el gas natural contiene relativamente mucho hidrógeno, alrededor de un 27-30 por ciento. Pero esto también reduciría las emisiones en un 30 por ciento en comparación con el carbón. Con la adición de hidrógeno verde -o también de hidrógeno azul, conforme se vaya disponiendo de más hidrógeno verde- se puede ir mejorando la mezcla en la planta prácticamente a ritmo diario. De modo que esperar hasta disponer de hidrógeno verde en medida suficiente no supondría para nosotros ninguna condición necesaria ni ningún obstáculo técnico.

Permítame tal vez -ya que es una cuestión en la que reparamos una y otra vez, también en el debate político- ubicar nuevamente los volúmenes de los que hablamos. Para hacerse un poco una idea de cómo funciona el tema que aquí nos ocupa. Para nuestro emplazamiento necesitaríamos al año unas 750.000 toneladas de hidrógeno. Voy a hacer una comparación: Si queremos producir esta cantidad de hidrógeno, da igual donde, supongamos que lo hacemos aquí in situ. Entonces haría falta electricidad verde. Para obtener esta electricidad verde, a fin de producir 750.000 toneladas de hidrógeno, serían necesarios 3.000 – ¡3.000! – aerogeneradores de la máxima categoría de potencia.

Felicia Mutterer: ¡Y nadie quiere tenerlos en ninguna parte!

Bernhard Osburg: Nadie quiere tenerlos en ningún sitio en Alemania. Y no podemos instalarlos todos en el litoral, ya que los peces dejarían de llegar a la costa. Así pues, aún queda mucho por hacer. Ese es solo el requerimiento de nuestra fábrica, evidentemente, una demanda muy elevada. Y como ya había mencionado, también tenemos una industria química, también tenemos competencia. Todos intentarán sustituir los combustibles fósiles por el hidrógeno. Incluso la industria del automóvil también se está planteando seguir desarrollando conceptos con la pila de combustible. También es importante que se entienda por qué miramos hacia delante con tanto optimismo: No conocemos ningún proceso comparable para la fabricación de acero que con el uso de una tonelada de hidrógeno permita ahorrar 25 toneladas en emisiones de CO2, es decir 1 en comparación con 25. Se trata de una eficiencia extremadamente alta. Y por lo tanto, si se quiere hacer algo bueno por el cambio climático, creemos que también habrá que utilizar el hidrógeno, hoy en día escaso, allí donde reporte el máximo beneficio para el cambio climático. En cuyo caso nos hallamos a la vanguardia.

Felicia Mutterer: Muchas gracias, señor Osburg.

Bernhard Osburg: Muchas gracias, ha sido un placer.

Felicia Mutterer: Esta ha sido la primera entrevista con Bernhard Osburg, nuevo CEO del acero en thyssenkrupp. Me alegro de volver a contar con su presencia en nuestra próxima edición. El tema que entonces trataremos será: ¿En realidad qué hace falta del exterior, por ejemplo de la política, para que el acero verde pueda realmente llegar a ser un éxito? También en el plano económico.

Mi nombre es Felicia Mutterer, ¡hasta pronto!