"Tienes que hacer las cosas correctas, y las tienes que hacer bien".

Es martes, 25 de febrero. Son las 5:30 de la mañana. Marco Ugolotti está en la puerta de la fábrica de su empresa y da la bienvenida a los primeros empleados del turno de mañana. Ese día, Ugolotti habla con cada uno de los empleados de su empresa. No es algo habitual, pero ese día es algo que Ugolotti da por sentado. El día anterior, las autoridades italianas habían comenzado a aislar once municipios del norte de Italia para luchar contra la propagación del coronavirus después de que en la noche del 22 de febrero se hubieran registrado las primeras muertes por COVID-19 entre europeos en Italia. Ese mismo 22 de febrero, Ugolotti ya había convocado un equipo compuesto por directivos y expertos para celebrar una reunión de emergencia. El objetivo era contrarrestar la creciente amenaza que suponía el virus, para proteger a los empleados y mantener las operaciones comerciales. Para Ugolotti, una señal de responsabilidad. Su empresa se encuentra a solo 30 minutos en coche de Milán, la metrópolis de la región de Italia más afectada por el virus.

Desde 2008, Ugolotti es el gerente de Terninox, el principal centro de acero inoxidable de Italia y una filial de thyssenkrupp. Este padre de familia, de 51 años de edad, ya ha experimentado mucho en su vida profesional y ha pasado por una o dos crisis. Pero la fuerza con la que el coronavirus no solo ha golpeado a su país, sino que también ha tomado los mandos de todo el mundo, sobrepasa la imaginación de cualquiera, incluso de un gerente experimentado. Y, sin embargo, con su equipo de crisis formado por expertos en seguridad laboral, ventas, RR. HH., comunicaciones y representantes de los trabajadores, Terninox logró desarrollar en muy poco tiempo un concepto de higiene y protección que hace honor a su nombre y les permitió seguir trabajando en medio de la crisis. Hasta que las autoridades italianas decidieran a mediados de marzo cerrar Terninox, junto con infinidad de otras empresas, durante unas dos semanas, porque inicialmente se consideraba que no eran críticas para la supervivencia en la crisis. En lugar de resignarse, muchos compañeros de la administración y de ventas de Terninox simplemente siguieron adelante. Desde el teletrabajo llamaron a los clientes, los asesoraron, hablaron de la entrada y salida de mercancías, de las entregas pendientes y esperadas, buscaron sustitutos para los materiales no disponibles, tranquilizaron a los clientes nerviosos o los convencieron con ofertas alternativas. Se encontraban en el ojo de la tormenta, pero siguieron trabajando. Porque se lo debían a sí mismos y a su empresa.

Cuando se le permitió oficialmente a la planta reanudar el trabajo a principios de abril, todo el mundo se sintió aliviado de que las cosas por fin fuesen avanzando, de que todos los compañeros siguieran sanos y salvos y de que se pudieran reunir de nuevo para charlar brevemente en la cantina, para la que existía un amplio concepto de higiene. Todo ello con mascarilla y manteniendo la distancia apropiada, por supuesto.

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Incluso aunque, como en muchos países, Italia está empezando a suavizar medidas, Ugolotti sabe que la crisis aún no ha terminado. El riesgo de infección sigue siendo alto y las consecuencias económicas nos van a estar acompañando durante mucho tiempo. Cuando hoy en día piensa en el éxito y el fracaso de la gestión de la crisis, enumera seis principios:

  1. Timing: actuar pronto y con rapidez para que la ola no te arrastre.

  2. Responsabilidad: los directivos deben actuar de manera ejemplar. Solo lo que ellos mismos practiquen será aceptado por el resto del equipo.

  3. Medidas para proteger a los empleados: un concepto bien elaborado de medidas de protección e higiene, la adaptación de los modelos de turnos y de trabajo previenen la propagación de la infección.

  4. Disciplina: solo si las medidas se aplican de forma coherente, tendrán éxito. La disciplina es más importante que la perfección.

  5. Comunicación: la comunicación abierta, honesta y continua con todas las partes interesadas (empleados, clientes, sindicatos, medios, política) asegura que haya confianza desde el principio.

  6. La estrecha colaboración con la OU Distribution Stainless y Acciai Speciali Terni, la principal forja de acero inoxidable de Italia y la primera empresa italiana certificada por su ejemplar gestión de la crisis del coronavirus.

"Tienes que hacer las cosas correctas, y las tienes que hacer bien", comenta Ugolotti. Y con un guiño añade: "También necesitas suerte". Con suerte o sin ella, las medidas han demostrado que Ugolotti, su equipo y el centenar de empleados de Terninox tenían razón: hasta la fecha, la empresa no registra ningún caso confirmado de Covid-19.