Recycle Week: Una segunda vida para los gases de coquería

Los debates en torno a la sostenibilidad y las exigencias planteadas a la industria han ido adquiriendo cada vez más fuerza a más tardar desde las manifestaciones "Fridays for Future" impulsadas por Greta Thunberg. Y con razón. Es así que en el marco de la Recycle Week 2019 nos complace prestar especial atención a un proyecto que consume CO2: en lugar de generarlo.

Sebastian Riethof es un experto en procesos complejos: Su equipo y él han desarrollado un proceso con el que pueden reciclarse gases de coquería. Forma parte de su tesis doctoral en la Technische Universität (TU) de Berlín. Además de haber supervisado el proyecto piloto, Riethof es ahora el coordinador especialista de Tecnología de procesos en nuestra coquería de Schwelgern. Así pues, nadie puede explicar mejor cómo su proceso puede ayudar a que el sector del acero sea más sostenible.

Para su tesis doctoral llevada a cabo en la TU Berlín nuestro técnico de procesos Sebastian Riethof abordó una cuestión muy particular: ¿Cómo pueden los gases de coquería convertirse en algo valioso?

"Mediante lavado extraemos del gas de coquería componentes nocivos para el medio ambiente que son transformados en materiales reciclables. Los componentes que se obtienen, p. ej. amoniaco, son mezclados con agua y CO2. Si se lleva a cabo en la proporción correcta, se cristaliza la mezcla y se forma sal, que puede utilizarse para otros fines."

Así pues, en este proceso se reciclan sustancias reutilizables a partir de componentes del gas de coquería. Otra ventaja adicional: Se consume CO2 en lugar de producirse.

Este proceso es una ampliación de la depuración del gas en coquerías

De 2015 a 2016, esta ampliación ha sido testada en una planta piloto en nuestro emplazamiento del acero en Duisburg. La planta fue la primera del mundo en su género. Desde el principio, el objetivo del proyecto consistía en transformar materiales reciclables haciendo un uso eficaz de los recursos.

El responsable del proyecto, el Dr. Holger Thielert, ve el futuro en tales proyectos: "Siempre hay que estar un paso por delante. Plantearse ahora lo que será relevante en 2030. Y acometer ya las medidas apropiadas." Esto también encaja con la filosofía de la empresa: "Evidentemente nos interesa siempre construir nuestras plantas de la forma más ecológica posible."

La coquería de Schwelgern se sitúa a orillas del Rin en el norte de Duisburg y está considerada una de las más modernas del mundo. El coque producido in situ acaba en gran parte en los altos hornos de nuestra planta de acero cercana situada en Bruckhausen

El proceso comienza con la producción de coque, junto con el mineral de hierro la principal materia prima para la producción de arrabio en los altos hornos. "En la coquería se cuece carbón a altas temperaturas. Los gases calientes generados en este proceso llevan consigo una serie de sustancias. En la planta piloto se procede al lavado del gas de coquería en un proceso complejo. Añadiendo dióxido de carbono se obtiene bicarbonato de amonio", según nos describe el proceso el Dr. Thielert.

Los gases de proceso se convierten en colchones de espuma o fertilizantes

De la sal resultante se obtienen productos finales de usos múltiples. Como fertilizante puede ser utilizado fuera de Europa para abono en la agricultura. "La sal también puede ser utilizada como agente espumante, ya que se corresponde con el nivel de calidad técnica. De este modo es utilizado, por ejemplo, para la fabricación de colchones de espuma", explica Sebastian Riethof.

Así pues, determinados gases de proceso generados de por sí durante la producción de coque son transformados en nuevos productos respetuosos con el medio ambiente.

"Este proceso favorece la reducción de CO2. Más importante que nunca para nuestro futuro."

En su conjunto, el proyecto ha resultado de gran éxito e importancia. Ya que para la fabricación de la sal se requiere CO2 en lugar de producirse. "El proyecto está listo para la producción en serie. Podemos implementarlo para los clientes que estén interesados", cuenta el Dr. Thielert.

En thyssenkrupp, el Dr. Holger Thielert (izda.) es el responsable de proyecto para el proceso de coquería sostenible. El proceso ya está listo para su aplicación industrial: las peticiones de oferta de los clientes son por tanto bienvenidas

Así pues, el proceso puede reducir la huella de la industria del acero uniendo en sales moléculas de CO2 no emitidas. Según Sebastian Riethof, una medida con porvenir: "Este proceso favorece la reducción de CO2. Más importante que nunca para nuestro futuro."