Una cadena del bien: alguien tiene que empezar para que otros le sigan

El nuevo coronavirus ha golpeado a Brasil con toda su fuerza. En muy poco tiempo, el país se ha convertido en uno de los epicentros de la pandemia por coronavirus. Si bien en muchas partes del mundo se han aunado las fuerzas para luchar contra el virus, en algunas regiones de Brasil falta la ayuda que se necesita con urgencia. Por esta razón, los empleados y la dirección del emplazamiento de thyssenkrupp en Campo Limpo, Brasil, decidieron ayudar donde se necesita con más urgencia. De esta manera, se entregaron un total de 280 paquetes de ayuda a personas necesitadas en el lugar

Los voluntarios repartiendo las donaciones.

El nuevo coronavirus también ha golpeado a Brasil con toda su fuerza. Según los datos publicados por la Universidad John Hopkins, en dicho país sudamericano hay más de 350.000 personas infectadas. Esto hace que Brasil, junto con los EE. UU., se convierta en uno de los epicentros de la pandemia por coronavirus que afecta principalmente al estado de Sao Paulo, una de las regiones más pobladas del país. En el interior de la región, cerca de Campo Limpo, se encuentra uno de los emplazamientos más antiguos de thyssenkrupp. "La ciudad de Campo Limpo ha crecido, por así decirlo, alrededor de nuestra empresa. Por lo tanto, como una de las empresas más antiguas y grandes de la ciudad, también tenemos una cierta responsabilidad social. Es por eso que tratamos de apoyar a la comunidad que nos rodea con varias medidas", explica Bianca Ferreira da Silva, Communication Analyst en thyssenkrupp Forged Technologies South America. Porque lejos del centro de la ciudad, prevalecen en parte la precariedad. Las familias que viven allí tienen que luchar contra difíciles condiciones de vida, en favelas improvisadas, así como contra su situación financiera.

El coronavirus agrava la situación

Es precisamente esta situación la que se ve agravada por el nuevo coronavirus. "Debido al COVID-19, se han cerrado las escuelas de la región. Normalmente los niños comen en las escuelas, ahora son los padres los que tienen que pagar las comidas pero no disponen del dinero para ello" añade Bianca. Los ciudadanos económicamente desfavorecidos, en particular, se ven mucho más afectados por la pandemia. Unos 40 millones de trabajadores en Brasil no tienen trabajo formal en empresas. Trabajan principalmente en la industria de la construcción, como empleados domésticos o en salones de belleza. Cuando se cerraron el comercio y los servicios debido a la cuarentena, miles de personas se quedaron de la noche a la mañana sin ingresos. Lo que antes era escaso, ahora es inexistente.

Una crisis que inquieta a todo el mundo

Cuando, a principios de abril, informaron a Bianca Ferreira da Silva de que toda la planta se cerraría durante un tiempo, ella también temió por el futuro. Se preocupó por su propio trabajo y por el de los aproximadamente 2.200 compañeros que trabajan allí. "Una crisis sin precedentes como esta hace que todos nos sintamos inseguros", comenta.

Bianca distribuyendo paquetes de ayuda cerca de Campo Limpo, Brasil.

Pero Bianca pronto se dio cuenta de que muchas otras familias del barrio de Sao José, cerca de la fábrica donde trabaja, estaban pasando por una situación que se perfilaba mucho peor que la inseguridad y la pérdida de ingresos causada por un expediente de regulación de empleo. Así que decidió descubrir más sobre las familias del barrio de thyssenkrupp. "Consulté varias organizaciones locales sin ánimo de lucro y me informé de las historias de las personas que vivían a nuestro alrededor", comenta la brasileña. Equipada con una mascarilla y manteniendo las distancias, la empleada de thyssenkrupp Forged Technologies se pudo hacer una idea de la situación. Quería saber lo que la gente local realmente necesitaba, porque aunque algunas empresas ya habían donado desinfectante, la gente carecía de los productos básicos. Para Bianca estaba claro que allí se necesitaba ayuda urgentemente. "Ayudar a la gente es parte de mi ADN. Creo que debería ser el deber de todos mostrar solidaridad con aquellos que se encuentran en situaciones difíciles".

Todas las fuerzas se movilizaron juntas

Junto con Michelle Amorim, una trabajadora social de la planta de thyssenkrupp, Bianca organizó la donación de 5 toneladas de alimentos y artículos de higiene y limpieza urgentemente necesarios para las familias en situación de necesidad social. "La junta directiva reaccionó muy rápidamente en esta situación y mis superiores también apoyaron nuestro proyecto. Esto nos permitió reaccionar rápidamente durante la crisis", resume la joven de 24 años. De este modo, la donación se pudo entregar a las familias a mediados de mayo.

Los empleados de thyssenkrupp Forged Technologies South America entregaron los paquetes de ayuda a las familias necesitadas.

Se donaron 5 toneladas de comida.

En el marco de una campaña de recaudación voluntaria, se proporcionaron otros 200 kilos de alimentos y productos de higiene.

Algunas donaciones se destinaron a familias de la vecina Vila da Conquista.

Los paquetes de ayuda que se necesitan urgentemente no solo contienen alimentos, sino también importantes artículos de higiene.

Una cadena de bondad

El compromiso de los dos empleados no pasó desapercibido. "Después de que los compañeros se enteraron de la campaña, ellos también quisieron unirse y hacer donaciones. El resultado fue una cadena de bondad. Por lo tanto, organizamos una campaña voluntaria con la que, hasta ahora, hemos podido recaudar más de 200 kilos de alimentos y productos de higiene. También los donaremos a familias en circunstancias difíciles", explica Camila Macedo, jefa de personal de thyssenkrupp Forged Technologies South America.

"Formar parte de una cadena cuyo objetivo es hacer el bien es algo extraordinario", confirma Bianca Ferreira da Silva, Communication Analyst en thyssenkrupp Forged Technologies South America. Espera que sus compañeros continúen participando en los proyectos de ayuda en el futuro, porque el proyecto demuestra que juntos se puede lograr mucho.

La ayuda llega donde más urge

Las voces de los que se benefician de las donaciones son suficiente reconocimiento para Bianca y sus compañeros. "No quería depender de las donaciones, pero debido a la cuarentena no tengo ingresos. Los niños ya no están en la escuela y no reciben ninguna comida. Estoy agradecido de poder mantener a mi familia con los donativos que recibo", informa Aluízio Santos, padre de cinco hijos que vive en Vila da Conquista.

Veranice Lima dos Santos, de 50 años, también está feliz por la ayuda de la empresa. Ella es la madre de un joven con necesidades especiales y está luchando no solo con sus problemas de salud sino también con cuidarse a sí misma. Sin embargo, esto no le ha impedido hacer todo lo posible para cocinar una comida al día para los niños que viven cerca de su casa. "Al principio, simplemente pedí a algunos amigos donaciones para poder mantener a los niños. Pero entonces me convertí en parte del proyecto de thyssenkrupp y con las donaciones he podido mantener a 130 niños. Siempre pienso que los niños son el futuro y que tenemos que cuidarlos", dice Veranice, y está segura: "Si unimos nuestras fuerzas, podemos superar esta crisis juntos."